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La casa de Bernalda Alba ¿Cuánto ha cambiado el mundo de las mujeres, 84 años después del fallecimiento de Federico García Lorca?

LA CASA DE BERNARDA ALBA, REPRESENTACIÓN DE UNA SOCIEDAD DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

El día 18 de agosto se cumplieron 84 años del fallecimiento de un grande de las letras españolas, Federico García Lorca, poeta y dramaturgo por todos conocidos.

Esta noticia me hizo recordar una de las obras que más me gustaron de él en mi adolescencia, La casa de Bernarda Alba. Por supuesto que hay otras maravillas que no debemos obviar, como Bodas de Sangre, Yerma, Mariana Pineda, etc. Y qué decir de su poesía, merece post aparte.

Sin embargo, este tiempo de escritura y lectura quiero dedicarlo a La casa de Bernarda Alba. Por dos motivos. El primero es para realizar una comparativa entre las mujeres de la época en que fue escrita (1936), las emociones que representan cada uno de sus personajes, con la realidad las mujeres del siglo XXI y compartirlo con vosotros. El segundo os lo desvelaré al final de estas letras.

Los personajes de La casa de Bernarda Alba 84 años después

En esta obra de teatro, reflejo de la sociedad dura y cerrada de la época, los personajes principales son femeninos, a pesar de que el papel de la mujer estaba relegado a un segundo plano, estaban profundamente oprimidas y la sexualidad era un tema tan oscuro y desconocido como rechazado.

En su personajes se desvelan emociones y sentimientos que son universales y atemporales, y aunque en su conjunto nuestra sociedad está un poco más avanzada, a nivel individual nos podemos seguir encontrando los mismos personajes cerca de nuestros círculos y familias.

Bernarda Alba, la matriarca, la cabeza de familia debido a su viudedad es la encarnación de lo estricto, lo tradicional llevado al fanatismo. El ejemplo claro de que muchas mujeres prefieren vivir de las apariencias. La mano dura. En el fondo es víctima de sus propias creencias y de su entorno, aunque no tiene justificación su maldad.

María Josefa, la madre de Bernarda, es una anciana adelantada a su época. Por eso es tratada de loca y de demente, pero su frescura es un alivio para el cuadro que representa la familia, al igual que su nieta menor Adela. Ésta última representa el avance. Es una mujer soñadora que quiere traspasar límites, que acepta su cuerpo y su sexualidad y que paga un precio muy alto por ello ¿Os recuerda a alguien de vuestro entorno? ¿Qué ocurre con aquella mujer que es transgresora, que discute las normas sociales, que se rebela ante ellas en la actualidad? No estamos tan lejos.

Angustias representa el conformismo. Acata las normas. Prefiere casarse con alguien que sólo la quiera por el dinero antes que morir sola y soltera. Acepta la creencia de que se necesita un hombre para ser feliz. ¿En serio no conocéis mujeres que cumplen fielmente este rol? Que aceptan casarse, tener hijos, renunciar a sus sueños ¿sólo para seguir los patrones impuestos por la sociedad?

Magdalena es la hermana apaciguadora, sería una mujer conciliadora en este mundo del siglo XXI. Amelia, la que por temor a la autoridad y a los hombres, también acepta su rol de sexo débil y Martirio encarna la envidia, los celos, la rabia, la insatisfacción.

Todas son víctimas de una sociedad patriarcal y machista y del puritanismo regente.

Pero ¿dónde están los hombres en esta obra? Este es otro de los motivos por los que he escogido hablar de ella de entre todas las de Lorca. La figura masculina principal está encarnada por Pepe «el romano» . Un hombre que con tal de salir de la pobreza es capaz de casarse con una mujer a la que no ama, pero que «deshonra» a la que verdaderamente desea. El hombre siempre gana, en cuestión de recursos y de sexo. Aunque esta obra no tiene final feliz, seguro que Pepe «el romano» encontrará más víctimas por su camino, ya que a él nunca se le va a juzgar de la misma manera que se juzga a la mujer de su época.

Aquí me detengo.

Pepe «el romano» un personaje distinto en La casa de Bernarda Alba y en De espaldas al mar

Imagino que por la influencia que tuvo la lectura de esta obra teatral de Lorca en mi juventud, uno de los personajes de mi novela se llama también Pepe «el romano».

Si quieres conocerle y saber que en la primera mitad del siglo XX también hubieron muchos hombres y mujeres dispuestos a salir del conformismo social y a ser libres, tendrás que leer mi novela (Estará publicada en breve). La historia de mi Pepe «el romano» es una de sueños truncados y dolor aunque su amor siempre será correspondido.

Lee un pequeño fragmento y enamórate de él:

Pepe ha llegado exhausto, arrastrando el enorme
saco de carbón y las garrafas de agua tirando del pequeño
carro como si de un mulo se tratase. Cuando lleguen sus
padres del trabajo y sus hermanos pequeños del colegio
habrá encendido ya la lumbre para que la casa se
mantenga caliente durante toda la noche.

Mientras ellos duermen él irá a encomendarse a la
luna para darle las gracias. El rumor del mar lo reconforta
y lo ayuda a imaginar que su suerte ha cambiado. En la
playa de Somorrostro se pasa frío y se come poco, pero
las ilusiones se resguardan y alimentan al amparo de la
arena brillante bañada en sal, en armonía con el universo.
Paquita lo quiere, su anillo de recién casada en el bolsillo
del caro abrigo. Han sellado su amor bajo la mirada de un
cielo estrellado y cómplice de la libertad con que se
aman.

Novela, De espaldas al mar

¿Tú qué opinas sobre el mundo de las mujeres y los hombres de este siglo en comparación con la sociedad que habitaba en 1936? ¿Has leído alguna obra de García Lorca?

Estaré encantada de leer tus comentarios y conversar contigo sobre este tema.

Gracias por leerme, enamorado de la literatura.

©Noelia Terrón

Las mujeres y Bukowski

¿Eres una de sus mujeres?

La primera vez que leí a Bukowski yo no debía tener más de 20 años. Cayó en mis manos un ejemplar de su novela Mujeres, recomendada por mi tío. Tres generaciones tan distintas. Un escritor nacido en los años veinte. Un empedernido lector nacido en la década de los cuarenta y una jovencita abierta a experimentar y ávida de conocimiento, hija del setenta y tres. No recuerdo a quién leí antes, pero tanto Kundera con La insoportable levedad del ser ,como Bukowski con Mujeres, me llevaron en volandas a descubrir otro tipo de literatura. Ni mejor ni peor, pero sí me azotaron intelectual y culturalmente para que, de alguna manera, hoy sea la mujer que soy.

Bukowski ¿Eres una de sus mujeres?

Hay lecturas que moldean el alma, la personalidad que nos forjamos, y el descubrimiento de nosotros mismos como personas, y en mi caso, como mujer.

Más allá de escandalizarme y echarme para atrás, el lenguaje directo y cortante del llamado «poeta maldito», me fascinó. Y de la misma manera que me identifiqué con la historia de Sabina y Tomás, con permiso de su mujer Teresa, en la historia de Kundera, me sentí unida y maravillada con el Chinaski y las voces femeninas de sus Mujeres.

Hoy en día, puede que este tipo de literatura encarnada por Bukowski haga daño al ego de la mujer actual y a la propia sociedad. Es difícil convivir en la creencia de que hay una vida posible junto a un alcohólico, fracasado emocional y un perdedor como fue el autor que describió tan bien las miserias de la sociedad, su vida desolada y sórdida. Muchas personas no entenderán mi fascinación por este autor, pero yo en su conflicto existencial reconozco a un hombre que lucha contra la soledad, que desea deshacerse del maltrato vivido en su infancia y que en el fondo lo que busca es el reconocimiento de las mujeres, y sin dudarlo, su amor. Tal vez por el camino equivocado. Tal vez. Pero su historia forma parte de una época concreta que tampoco está tan alejada de la nuestra.

Hay dolor en sus caricias, crudeza en sus palabras. El mismo Bukowski lo evidenció hablando de su padre: «Me enseñó el dolor sin razón. Fue mi profesor de literatura«.

Hoy leí que ayer hubiera cumplido 100 años de vida. Esta noticia me ha hecho pensar en su obra y en la relación que tenía con las mujeres. Y con qué tipo de ellas convivió o tuvo aventuras.

En este mundo enmarañado y lleno de relaciones de toda clase, tan conflictivas y viscerales o tan acomodadas y engañosas, todavía distingo varios perfiles femeninos bien claros y concisos, como el lenguaje de Bukowski. Uno de los que imagino, superviviente de otro siglo, es el de la mujer a la que sólo buscan por el sexo, atractiva y mayoritariamente intelectual y creativa. De ésas que el hombre reconoce como su igual pero a la que puede admirar y despreciar sin remordimientos a la vez. Sí, hay muchos más perfiles e innumerables matices . No pretendo dejar sesgada la imagen de una mujer, todo lo contrario. Intento exponer que no estamos tan lejos de aquéllas de la segunda mitad del siglo pasado, ni tan siquiera de su sociedad, mal que nos pese.

Mujeres, Charles Bukowski

¿Alguien puede sentirse mal por tanta sinceridad? Para mí no es un escritor maldito, es el poeta de la autenticidad, crudo y sin filtros.

¿Tú qué opinas de Bukowski como escritor? ¿Has leído algo de él? ¿Te identificas con su literatura? ¿Estás cerca o lejos de entender su vida, su obra y su relación con las mujeres? Mujer ¿Eres o podrías haber sido una de ellas?

Estaré encantada de leerte en los comentarios, enamorado de la literatura.

©Noelia Terrón

UNA VEZ CONOCÍ A UNA MUJER MÁGICA

Yolanda

Hoy mi editor me reenvió este correo electrónico. Lo tenía en su bandeja de entrada desde primera hora de la mañana. No sabía si compartirlo conmigo. Conoce bien al remitente y sabe que es un hombre sensato. Pero también conoce a los personajes de De espaldas al mar. Está maravillado con lo que acaba de leer.

De espaldas al mar. Una vez conocí a una mujer mágica. Yolanda

» Hace aproximadamente seis meses me enviaste una copia de la novela De espaldas al mar para su valoración. Leí el título del manuscrito desde la pantalla fría de mi portátil, como hago cada día desde que me dedico a esta profesión que tanto me gusta, con cada uno de los escritos que recibo. Al instante sentí un flechazo. Algo instantáneo e inesperado. El ratón se deslizó y enseguida pasé a leer ansioso el primer capítulo. Tuve que parar. Me acerqué a mi vieja y aparatosa fotocopiadora y la puse en marcha. En poco más de cinco minutos, tuve la novela entre mis manos y comencé a estremecerme al ritmo que la devoraba. Necesitaba tocarla.

La leí de un tirón, sólo paré para beber e ir al baño. Sin darme cuenta, la madrugada visitaba mi sala de estar mientras terminaba de consumir la última palabra del intenso relato.

Como bien sabes, amigo, enseguida te llamé por teléfono. Tomabas una copa con una de tus mejores amigas y estabas muy contento. Me contaste que contemplabas las luces de tu ciudad desde el punto más alto de la misma y que estabas pletórico de felicidad por todos los proyectos que iniciabas en tu vida junto a tu compañera.

Yo te di el sí. No sólo por la calidad de lo que había leído, sino porque me enamoré de todos y cada uno de los personajes de la novela, de sus experiencias, de sus miedos y anhelos. Sentía la necesidad de recorrer cada una de las calles de Barcelona. Oler su mar y cruzarlo hasta Formentera. Ver el cielo de Madrid y seguir soñando.

Esta historia tenía que ver la luz.

Barcelona de noche, vista desde la montaña del Tibidabo

Ahora que recapacito, reconozco que me obsesioné con Magalí. Quería entrar en su cabeza y en su corazón. Sentir como sentía. Entender lo que pensaba. Formar parte de su mundo. Hablar cada día con María. Reconocer a Yolanda en las noches oscuras. Escuchar el ronroneo de Mina. Vivir el amor como Pepe y la Sra. Paquita. Y ser como Oriol o Fernan para Magalí.

Hace una semana me decidí. He cruzado media España para llegar a Barcelona. En unos días estaré en Formentera. Y a la vuelta visitaré Madrid. Tenía que hacerlo. Sé que esta experiencia está valiendo y valdrá la pena.

Llevo días recorriendo la ciudad condal. Hace calor. He visitado todas las librerías de Passeig de Gràcia, Laietana, Plaça Sant Jaume y un largo etcétera, sólo para sentir su rastro. He paseado por la Barceloneta. Sé que los veré en algún barco fantasma que vuelva desde el siglo XX. En alguna callejuela con redes rotas, con olor a mar y sabor a pescado recién capturado. En Diagonal Mar sus gentes me han señalado el bar. Están todos aquí esperando que yo los encuentre, que los vea.

Como he visto a Yolanda.

DE ESPALDAS AL MAR, NOVELA

Ayer llovía. La tormenta de verano me pilló disfrutando del mercado del Borne mientras buscaba la calle Fusina. Me resguardé en un pequeño y viejo portal junto a una pareja que finalmente decidió correr bajo la lluvia, entre risas nerviosas. Los vi cruzar la calle. Entraron juguetones en la portería que quedaba frente a mí, a la derecha.

E instintivamente sólo tuve que levantar la vista. Allí estaba. Miraba desde la cristalera del pequeño balcón. Sus portezuelas, en oscura madera desgastada por los años, la protegían. Colgaban lindas macetas sostenidas por el hierro forjado de la estrecha barandilla, dando color a la indefinida tarde. Con sus flores blancas y rosadas, prendidas de agua.

La tormenta amainó y el cielo gris dejó de llorar. Yo encendí un cigarrillo sin dejar de mirarla. Ella abrió las ventanas y salió a respirar la libertad de la tarde barcelonesa. La reconocí sin dudarlo porque, cuando sus ojos se cruzaron con los míos, el mismo escalofrío que sentía Magalí con su presencia recorrió y partió mi espalda en dos.

Me sonrió triste. Suspiró agradecida el aroma fresco que aspiraba. Su pelo desordenado, recogido en un moño. Perfecta en su imperfección. Volvió para adentro y se sentó en la vieja mecedora. Descubrí su silueta, ya oscura y quieta. En sus manos un libro. Reconocí su voz, la voz de Yolanda, mientras me leía entre susurros y yo no podía despegarme de ese portal, hipnotizado por su presencia.

Hoy por fin puedo decirte, amigo mío, que una vez conocí a una mujer mágica.

Y me siento bien.»

©Noelia Terrón

Escritores noveles. El salto al vacío de nuestras primeras novelas

ESCRITORES NOVELES

EL SALTO AL VACÍO DE NUESTRA(S) PRIMERA(S) NOVELA(S)

Hoy me levanté pensativa, y de alguna manera, inquieta pensando en cuál será la acogida de mi primera novela, De espaldas al mar, desde el momento en que sea publicada. Porque escribir una novela, es como tener un hijo. Durante los meses de su gestación, a pesar de los miedos que puedan surgir, sobre todo si eres primeriza, disfrutas de ese viaje, imaginando el mejor de los mundos y futuros para tu bebé. Pero una vez que tu pequeño ve la luz, cuando lo tienes entre tus brazos, tus miedos se hacen realidad y surgen todo tipos de dudas.

¿Seré buena madre? ¿Podré darle siempre lo que necesite y desee? ¿Mejorará el mundo para que tenga un bonito porvenir y disfrute de su paso por esta vida?

Y así podríamos estar hasta la eternidad formulando preguntas.

Si lo extrapolamos a nuestra obra, las dudas son exactamente las mismas.

¿La habré nutrido con lo mejor de mí? ¿Habré elegido la editorial adecuada o la forma idónea para publicarla? ¿El mejor corrector y editor? ¿Le estaré dando la publicidad que merece, en los medios adecuados para que llegue a todo aquel interesado en ella? ¿Sabré darle el seguimiento que merece? ¿Voy a querer a mi novela igual, tanto si triunfa como si no?

Voy a detenerme en esta última cuestión, aunque la respuesta es rotundamente sí…Como haríamos con un hijo. Porque esto depende de tantos factores cuando eres nueva en esta selva como es el mundo editorial, que dejar de amar a tu creación por un factor de éxito o fracaso, no es de recibo.

Has puesto todo tu talento, tu pasión, tu entusiasmo, tus ganas, tu disfrute y tus momentos de pánico. Tu dedicación y energía. Y lo que quieres es lo mejor para ella. Pero más allá del mimo que vas a poner una vez parida, para que los lectores la conozcan y se interesen, está el factor del salto al vacío. El salto al vacío de nuestra primera novela. Tu bebé tiene que crecer y ser independiente, aunque durante un tiempo vaya de tu mano. Llega la hora en que hay que soltar. Y en ese viaje hacia la nada, igual que el viaje de la vida, lo que lleva adentro, es lo que va a exportar al mundo. El éxito de su vida será el cómo se gane a esos lectores, igual que tú te ganas en tu día a día a tu familia, tus amigos, tus compañeros de trabajo…Con lo que llevas dentro, eso que sale de ti y te hace ser como eres.

ESCRITORES NOVELES Y SU SALTO AL VACÍO AL PUBLICAR SU PRIMERA NOVELA

Las novelas o cualquier creación literaria tienen su propia personalidad.

Sí, beben de ti, pero una vez llegan a su mayoría de edad, cuando saltan de tus faldas para que los lectores las lean, la magia de tu pluma se convierte en un yo independiente de ti y tienes que dejar que fluya sola. La observarás con ojos vidriosos de orgullo. Reirás con su éxito y sufrirás en sus peores momentos si eres una madre protectora.

No sé por qué pero el verano es una buena época para todos aquéllos que como yo son escritores noveles, o por lo menos no son escritores bestsellers.

Y como en esta época, con suerte, disfrutamos de un poco más de tiempo para nosotros mismos, quizás queramos darnos un capricho diferente leyendo a alguien nuevo o poco conocido todavía y darle una oportunidad a todo aquel escritor que se busca la vida para llegar a ti, lector, y comparte contigo sus particulares saltos.

Quiero hacerte tres propuestas de lecturas, todas diferentes, sobre escritores con distintas trayectorias pero igual de apasionantes.

Me encantará que sus obras te encandilen y les prestes un poco de tu tiempo de descanso, y ya para siempre, en tu vida de lector empedernido.

Tessa Cooper.

Si te gusta la novela romántica, ella se va a convertir en tu escritora preferida. A Tessa la conocí en un taller de escritura de hace varios años y desde entonces la sigo. Su simpatía queda impresa en lo que escribe.

Acaba de publicar su tercera novela y está deseando que la conozcas. Sus novelas son frescas. Te hará soñar con esos personajes tan tiernos y olvidarte de tus rutinas. Con los libros de Tessa Cooper nuestro mundo es mejor y siempre acabas de leerla con la mejor de tus sonrisas y queriendo más.

ESCRITORES NOVELES

Ray Bolívar Sosa.

Ray es un escritor más consagrado que acaba de sacar a la luz una novela de amor. Ha publicado novelas de diferentes géneros y siempre lo que escribe es interesante y engancha. Tiene un don con el lenguaje y el manejo de las situaciones que describe.

Es profesor en su propia escuela de escritura creativa y doy fe de que es excelente como escritor, profesor y persona.

Irene Yolanda López.

Yolanda es compañera de viaje en un curso que estamos realizando juntas online.

Se estrena en el mundo editorial con un libro de poesía, relato corto y fotografía. Rinde homenaje nada más y nada menos que a la luna. Sólo hay que ver sus redes sociales para entender lo enamorada que está de su faceta de escritora. Como ella misma nos cuenta, su libro esUn viaje con una mirada femenina, a través de las emociones y la naturaleza salvaje

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Espero que disfrutéis con estos saltos al vacío y que me lo contéis en los comentarios de este post.

Feliz agosto. Nos seguimos leyendo, enamorados de la literatura

©Noelia Terrón

Adiós a La Maga de Julio Cortázar. Fallece Edith Aron

Y a ti ¿que personas reales, hombres o mujeres, inspiran los personajes de tus novelas? ¿Existe una Maga del siglo XXI?

Ayer me enteré que Edith Aron, la mujer que inspiró el personaje de La Maga a Cortázar en mi querida Rayuela, falleció hace 2 meses en Londres, a los 96 años de edad.

Edith Aron, La Maga de Cortázar

Edith fue una mujer de nacionalidad alemana, escritora y traductora de escritores como el mismo Cortázar, que vivió durante unos años en Buenos Aires, París, Berlín y finalmente en Londres.

Su historia con Cortázar, es una historia de casualidades. En 2004, explicaría su peculiar relación con el escritor en el diario La Nación dónde confiesa que ella es La Maga. Te recomiendo su lectura porque fue una entrevista muy interesante.

Como explicaba la propia Edith, intercambiaron varias cartas a lo largo de su vida. En 1951, nos podemos hacer una idea de la relación entre ambos, Cortázar le escribió esto:

No sé si se acuerda todavía del largo, flaco, feo y aburrido compañero que usted aceptó para pasear algunas veces por París, para ir a escuchar a Bach a la sala del Conservatorio, para visitar Versalles, para ver un eclipse de Luna en el parvis de de Notre Dame, para botar al Sena un barquito de papel, para usarle un pulóver verde (que todavía guarda su perfume, aunque los sentidos no lo perciban). Yo soy otra vez ese, el hombre que le dijo, al despedirse de usted delante del Flore, que volvería a París en dos años. Voy a volver antes, estaré allá en Noviembre de este año. Y desde ahora pienso, Edith, en el gusto de volverla a encontrar, y al mismo tiempo tengo un poco de miedo de que usted esté ya muy cambiada, sea una parisiense completa, hablando el lenguaje de la ciudad, y los hábitos de la ciudad, y todo eso que yo tendré que ir aprendiendo poco a poco, con cuanto trabajo.
Tengo además miedo de que a usted no le divierta la posibilidad de verme, que al contrario le fastidie este recuerdo de Buenos Aires -ya que yo soy un poco Buenos Aires, eso que usted dejo atrás-. Por eso le pido desde ahora, y se lo pido por escrito porque me es más fácil, que no vaya a crearse problemas de “buena educación” cuando yo la busque en París. Si usted está ya en un orden satisfactorio de cosas, le pido que me lo diga sin rodeos.¿Por qué no? Sería mucho peor disimular el aburrimiento.

Si le choca este tono un poco vehemente, le pido perdón. Sobre todo cuando nunca le escribí una sola línea, ni hice nada por comunicarme con usted.

La verdad es que deseaba volver, no escribir; arreglar mis cosas para volver a París, y allí, un buen día, encontrármela, y seguir siendo buenos camaradas como antes. A usted no le reprocho que no me haya escrito. Me parece perfectamente natural. Demasiado intensamente estará viviendo para dedicarse a las pálidas tareas epistolares. Pero me gustaría que alguna vez se haya acordado de mí, como yo me he acordado mucho aquí, cada vez que el recuerdo de aquel tiempo me volvía como un aire fresco.

Creo que estaré en París en la primera semana de Noviembre. Gané una de las becas del gobierno francés, y probablemente iré a alojarme a la Cité universitaire. Por lo demás, estoy quemando aquí las naves, y tengo la firme intención de quedarme en París. Algunos amigos que tengo me buscan en estos momentos algún trabajo para completar mi presupuesto (las becas son miserables y no alcanzan para nada); espero poder irme arreglando.

Le podría contar muchas cosas, pero tal vez sea más grato hacerlo con toda franqueza le digo que me fue bastante mal con sus amigos. Por supuesto que Miss Mayer fue gentilísima, pero Gerber y yo no sintonizamos, y mucho menos con Zubrisky. Cumplí con sus encargos, repartí las postales y lo que usted me había dado, y me volví a mi rincón.
Es evidente que no siempre se puede simpatizar con una persona por intermedio de otra. La simpatía es cosa directa y personal.

Por correo aparte le mando un libro de cuentos que he publicado en estos meses. Ya me dirá si le gusta. Jorge D’Urbano me dijo que le había encontrado en París, y que usted estaba bien. Pero como no agregó nada más, supuse que no había ningún mensaje especial para mí. (Esto explica un poco el tono inicial de esta carta, que hace reír ahora que la releo).

En fin, me gustaría verla y que usted esté igualita, y que todavía vaya a Chantecler a escuchar suites de Bach.
Me gustaría que siga siendo brusca, complicada, irónica, entusiasta, y que un día pueda prestarle un pulóver o que usted pueda prestármelo a mí, aunque esto último va a ser trágico, porque apenas me va a llegar al estómago
.

edith aron
Cartas a La Maga, de Julio Cortázar

Querida Edith, no se enoje por esta carta o si se enoja, que sea un enojo bonito y que pase pronto. Me gustaría que le gustara –vea como repito Las palabras, y eso que mi maestra de quinto grado se mataba corrigiéndome el vocabulario y enseñándome sinónimos-, me agradaría que le agradara alguno de mis cuentos. Si usted ya no está en la dirección donde le mando mi carta, y con todo se le hacen llegar, será buena y me mandará su dirección para que yo, una tarde, lleno de alegría, pueda…? ( !Suspenso! Lo que quiero decir es que me gustaría encontrar la casa vacía, o que usted se mudó a Burdeos, o a Lyon, o que vive en la tour d’Olivier de Clisson, que tanto me gusta).¿Verdad que me va a mandar su dirección, si ha cambiado?

¿Pensáis que Cortázar estaba enamorado de Edith? ¿Habéis sentido la necesidad de dirigiros así a alguna persona en vuestra vida?

Ahora nuestras cartas con las personas de nuestro interés quedan reducidas a largas conversaciones de whatssap. Correos electrónicos, con suerte. Algún messenger a través de Facebook. Pero con el mismo espíritu que las cartas de antaño, quizás más perecederas por la fea costumbre de borrar para «limpiar» y dejar de ocupar espacio en nuestro teléfono móvil ¿qué absurdo, verdad?

Y vosotros ¿cómo os imagináis a esa Maga del siglo XXI? ¿qué calles del mundo sentirán sus pasos? ¿Será ligera y difícil de atrapar como la de Cortázar? ¿Jugará con los deseos de alguien? ¿Llegaríais a sentir algo por ella?

Yo la imagino distraída y risueña, revoloteando por alguna librería. Etérea. Juguetona y dispuesta a abrir su corazón a aquél que sepa seguirla sin atraparla. Creativa y emotiva.

Y cómo no, en mi novela, De espaldas al mar tiene un homenaje como la copa de un pino…

Espero tus comentarios e impresiones. Disfruta de este texto. Disfruta de los libros. Disfruta de la vida.

Nos leemos en el siguiente post, enamorados de la literatura.

©Noelia Terrón

¿Cuál es el propósito, el objetivo de un escritor?

Desnudando el alma

No miento cuando os digo que nunca antes me había hecho esta pregunta. Quizás tiene que ver con la creencia de que había nacido para otra cosa, escribir era algo de grandes maestros, de iluminados, de artistas. Y yo no me sentía ni me creía como tales.

Pero ahora que estoy a punto de publicar mi primera novela (ya sé que eso tampoco es garantía ni merecimiento para llamarme escritora), después de años y años escribiendo sólo relatos como aficionada, esta pregunta me ha venido a la cabeza sin más.

https://esperandoabrilescritora.com/

Yo no voy a hablaros de cuál es el propósito de un escritor. Puede ser simplemente entretener a sus lectores o hacerlos pensar, informar de un hecho o una idea o reflexión o utilizar el texto para convencer de algo.

Mi profesor Ray Bolívar os lo explica de maravilla.

https://ray-bolivar-sosa.es/el-objetivo-del-escritor-sabes-cual-es/

Yo voy a hablaros de cuál es mi propósito como escritora. Realmente, no lo tengo tan claro. Con sinceridad os digo que cada vez que escribo algo, desnudo mi alma. No importa si es un relato corto o novela de ficción. O si es una reflexión sobre un determinado hecho, sea un tema de actualidad, histórico, o emocional o personal. Si es por trabajo y pretendo «vender» algo, ya sea una idea, un valor, un producto.

Pero siempre, siempre, siempre hay una parte de mi esencia, no ya que acompañe a ese escrito como complemento o adorno, como algo superficial, sino que deja marca, queda impreso. Y lo que vosotros leéis recibe esa impronta que queda marcada a fuego, creando una relación permanente entre vosotros y mi yo. No es un yo de etiqueta, es un yo innato y auténtico. Sin tapujos ni escudos.

Cuando escribo quiero que sintáis lo que yo siento. Que el desahogo sea compartido. Sublime si es entendido. Que mis palabras sean las vuestras. Que fluya la emoción al unísono. Es la compenetración absoluta de los amantes que dan y reciben por inercia de ser.

Sé que es complejo.

Muchas veces escribo sin más, sin ningún propósito para mis lectores. Más bien como un compromiso hacia mí misma con el fin de llegar a un entendimiento. No siempre lo consigo, pero ya el hecho en sí, el acto de escribir me libera.

Hoy os comparto un pequeño texto que escribí hace alrededor de dos meses.

Sin más, solté las palabras que venían a mi cabeza como «setas». Sin bolígrafo ni papel a mano, por la urgencia de no perder ese brote, mi samsung notes fue mi aliado.

Está sin corregir, tal cuál salió en ese instante. Es sencillo y simple pero a veces con eso nos basta y nos sobra ¿verdad?

Me encantaría leer tus opiniones sobre el texto y sobre cuál es tu propósito como escritor si te dedicas a ello sea como profesional o aficionado. Te recomiendo que leas el texto de Ray que adjunto. Como todo él, es bueno y certero.

¡Hasta el próximo post, enamorados de la literatura!

LA CAÍDA ESTABA EN NUESTROS PLANES

AQUELLA TARDE

«Sabíamos que igual no íbamos a tener más oportunidades. Como que era tiempo de tenerlas todas. Corrimos entre las piedras uno detrás de otro, siendo conscientes que podríamos caer. Lo intuíamos. La caída estaba en nuestros planes, como lo está el ser felices y nunca conseguirlo.Paramos cerca del acantilado buscando un hueco dónde ubicar nuestros cuerpos para formar parte de un paisaje que no nos pertenecería nunca, que nos rechazaba por perecederos, como el ave ignora al que no tiene alas. Ella recostó su cabeza en mi ya prominente barriga de cincuentón. Entre mis piernas parecía una sirena pequeña y dorada por el sol. No hablamos de nada, nos comunicamos con el fuerte viento que conducía perplejo nuestras emociones. Sólo veíamos azul entre nubes espesas que pasaban. Nuestras cabezas imaginaban el mar brotando del oscuro vacío, alimentando con su rugir suicida las ideas del desesperado, del que quiere ser roca empapada por la sal infinita, ésa que escuece la herida que te arrancan. Cayeron las primeras gotas rotundas mientras acariciaba su pelo. Apretó mi mano con dulzura. Parece que va a llover fuerte, dijo. Y se incorporó acercando su cara a mi mejilla. Sólo con el roce me electrificó y con la ayuda de la irrespetuosa lluvia, todo mi cuerpo quedó estremecido. Ya un torrente empapaba nuestra piel de verano, su pelo encrespado se pegaba a sus pómulos blancos. Y comenzamos a reír como dos locos que han abandonado su cansado peso en el desierto ingrato ante la inesperada fuente. Nos incorporamos ayudándonos con la fuerza de nuestras risas tontas. Y volvimos a correr hasta la casa. Tropezando, agarrados por el abrazo del gigante, que dispara nuestros pasos con un impulso inhumano. El suelo del pasillo se empapó. Andamos descalzos como el furtivo inocente que no quiere ser descubierto. Ve tú a la ducha, no cojas frío, me dijo con una sonrisa sabia. Yo iré a recoger la ropa de la terraza. No escuchó mi invitación a quedarse para compartir el abrazo de otro agua más amable.A su regreso, yo ya estaba seco y reconfortado. Se desnudó ante mí, fría y casi temblorosa. Únicamente quería admirarla. Escuché correr el agua y la canción que cantaba desde su alma. Esperé paciente. Y tapé su silueta con mi toalla enorme y vieja, al tiempo que ella recogía su pelo con aquélla que compramos una tarde de hacía poco, de mercadillo y vinos. Ella sujetó mi cara entre sus manos y me besó. Volvió a quedarse desnuda, todavía húmeda. La aupé con mis fornidos brazos entre risas y frases que no oía. Cedió también la toalla que secaba su rizado cabello, quedando inerte a las puertas de la habitación. La dejé con cuidado en la cama y la observé sin mediar palabra. El silencio lo decía todo, además de las miradas, que brillaban tanto como su pelo húmedo. Deseo ese cuerpo. Era el único pensamiento que flotaba en mi cabeza. Mis manos dejaron caer el calzoncillo, apartándolo con desprecio. Me acosté sobre ella. Mi metro noventa ocultaba su pequeño cuerpo de mujer imperfecta. Ella abrió sus piernas de forma natural, como la flor que quiere compartir su néctar. Sin rechistar, aceptando la embestida. Sus labios mojados, hinchados por la excitación, favorecieron el empuje y un baile jamás ensayado acopló el ritmo de nuestros sexos. Nos besamos todo el rato hasta que no pudimos más y liberamos nuestras bocas para el gemido sano y extenuado. Me recosté a su lado. Nuestras respiraciones seguían acompasadas. Ella unió nuestras manos. El cielo que nos acogía era blanco.El ventilador de techo sobraba. Nos arropamos a la vez con la sábana, divertidos y alegres. Mordisqueé su hombro ligeramente tostado y continuamos mirando hacia la nada. Nos durmió el sonido hipnótico de las hélices de desgastada madera junto con el plácido caer de la lluvia después de la tormenta»

©Noelia Terrón

¿Puede una mujer maltratada por la vida reconstruirla, sanarse a sí misma? Hablando de escritura terapéutica

¿Puede una mujer maltratada por la vida reconstruirla, sanarse a sí misma? Hablando de escritura terapéutica

Durante los casi tres años que me dediqué profesionalmente al mundo de las terapias energéticas como terapeuta, traté con diversos perfiles de pacientes donde aproximadamente el 80% eran mujeres, un 19% hombres y un pequeño, casi ínfimo, número, niños o adolescentes. Y no solamente como pacientes, sino también como alumnos de mis formaciones en disciplinas como el Reiki y en los talleres de meditación o protección energética, donde el porcentaje de participación era absolutamente mayor en mujeres que en hombres.

El trato tan directo y numeroso con el colectivo femenino me llevó a sacar diversas conclusiones en lo que respecta a su interés, no sólo en este tipo de terapias complementarias, sino en la iniciativa de mejorar sus vidas y su día a día.

Durante mis años de formación, ya tuve suficientes pistas para conocer cuáles eran las motivaciones que llevaban a las mujeres a acercarse a estas terapias y a ellas mismas. Yo misma soy un ejemplo de ello, pero de esto ya os hablaré en posts posteriores.

A lo que vamos. Los motivos y perfiles de las mujeres que requerían de mi ayuda eran varios. Una gran mayoría venía para aliviar ciertos malestares físicos, incluso he tratado con mujeres enfermas de cáncer o fibromialgia, entre otras. Pero enseguida, en consulta, ya descubrías que el origen de esos males residía en el plano emocional. Ni qué decir de las mujeres con depresión o ansiedad.

Al profundizar en la terapia detectabas claramente que:

  1. La mayoría sufría de una baja autoestima
  2. La mayoría guardaba traumas de infancia y/o adolescencia no tratados ni a nivel personal ni por ningún profesional
  3. Un porcentaje medio, sufría o había sufrido maltrato físico, y en mayor medida psicológico y/o emocional. No sólo maltrato a través de sus parejas, familiares o entorno, sino también producido por ellas a sí mismas
  4. Todas tenían creencias limitantes fruto de su educación o cultura que no les permitían cambiar, ni conseguir sus metas, por pequeñas que fueran
  5. Eran incapaces de superar ni reconocer las etapas de sus duelos
  6. Algunas tenían trastornos mentales ya comentados como depresión, problemas alimenticios, fobias
  7. Y miedos, muchos miedos. A amar y ser amadas. Mujeres sumisas por miedo a no ser aceptadas por sus parejas, familiares y por la sociedad en general.
  8. No eran capaces de conectar con sus emociones negativas para transmutarlas o abandonarlas, ni reconocer y abrazar las positivas. Imperaban la tristeza, la ira, el asco, la sensación de abandono, el miedo, etc.

Podría continuar largamente con detalles.

Como os he dicho anteriormente, yo misma llegué al mundo de las terapias energéticas como vía para superar ciertas cosas que no me permitían ser feliz y disfrutar plenamente de los buenos momentos que me brindaba la vida, ni me permitían ser resolutiva ante situaciones de estrés o de traumas pasajeros o crónicos. La única, quizás, diferencia con respecto a mis pacientes/alumnas era que yo me había estudiado largamente para hacerme consciente de mis deficiencias, y había investigado sobre el por qué de ciertas actitudes y comportamientos. Como buena lectora había leído libros (también en mi etapa de estudiante de Trabajo Social) que me ayudaron a este respecto.

Y por supuesto, tenía muy claro como escritora desde la adolescencia, que la escritura era el bálsamo que mejor aliviaba y permitía sacar los demonios que todos y todas llevamos dentro.

La pregunta que me hacía al principio, al tratar a mis pacientes era ¿Puede una mujer maltratada por la vida reconstruirla, sanarse a sí misma? La respuesta es rotundamente sí.

Así que, además de mis terapias y mis formaciones y talleres, ideé un curso de escritura terapéutica que pude poner en práctica con algunas de mis alumnas, tanto a nivel presencial como vía online.

A día de hoy puedo deciros que tanto ellas como yo disfrutamos de ese camino a través de ese curso, en el que aprendieron primero a conocerse a sí mismas, a amarse, perdonarse y respetarse. Segundo, a aplicarlo a los demás para entender su proceso evolutivo.

Y quiero seguir acompañándote en este proceso dentro de un entorno íntimo y respetando tus ritmos. No importa de dónde vengan tus males ni en qué rincones se escondan.

Vamos a escribir para espantarlos.

Este tema es tan apasionante para mí, y tan efectivo, que da para escribir casi infinitamente.

Hoy sólo quiero dejarte algunos consejos para mejorar la autoestima. Trataremos largamente de este tema en uno de los módulos del curso.

Escritura terapéutica y autoestima

Éste es un curso especial, porque no sólo escribiremos. Jugaremos, escucharemos música y meditaremos…

Espero vuestros comentarios sobre este tema.  Y si tenéis alguna duda respecto al curso, que estará disponible pasado el verano, o sobre la escritura terapéutica en sí,  sólo tenéis que escribirme a través del formulario de contacto o directamente a mi correo electrónico todosetransformaescribiendo@gmail.com, donde os atenderé encantada y con muchas ganas de aportar.

¡Abrazo enorme y feliz inicio de semana!

¿Puede ser una habitación protagonista de una novela?

DE ESPALDAS AL MAR

Habitaciones. Sombrías o llenas de luz. Algo ocurre cuando se cierra una puerta.

Compartidas. Con una misma. Con alguien ocasional, perecedero o inmortal en nuestro corazón.

Habitaciones. Abiertas de par en par. Vividas en solitario. Para descansar, amar. A veces, llorar.

Camas. Individuales o dobles. Retozar en ellas. Sudarlas. Para el recuerdo. Pasado y futuro entre sábanas.

Nuestro cuenta cuentos en la noche. La madrugada insomne. El tic tac de la vida que nos secuestra el sueño.

¿Puede ser una habitación protagonista de una novela? La literatura siempre nos demuestra que sí.

En De espaldas al mar tenemos unas cuántas ¿Querrás recorrerlas?

Los sueños se viven despiertos.

Las pesadillas tienen nombre propio.

Los recuerdos se cuentan en voz alta, con una cerveza y mucha piel desgarrada.

Aquí tienes un pequeño fragmento de De espaldas al mar. Fernan y Magalí quieren que los veas.

Feliz fin de semana, enamorados de la literatura. Muaaaaac.

https://youtube.com/watch?v=MQDFUF5EhUc%3Fcontrols%3D0

«Me agarraba fuertemente la mano y sólo la soltaba al contar hasta tres, y corríamos sin una meta clara riendo a carcajadas cuando me alcanzaba y me hacía cosquillas con su barbilla al apretarme firme contra él. Entonces nos sentábamos exhaustos en el primer banco vacío que veíamos del parque, sacábamos las pipas y comíamos en silencio mientras observábamos a la gente pasar. Me encantaba cuando me guiñaba un ojo y seguía destripando con sus dientes la salada cáscara. De vez en cuando nos acompañaba mi hermana y entonces el silencio se convertía en cháchara con alguna historia mágica de las que ella se inventaba para sorprender a mi abuelo. Pero casi siempre íbamos solos. A esas horas de la tarde el lugar era un trajín continuo de pasos rápidos, madres con niños llorones y estudiantes adolescentes y escandalosos. Nosotros sólo mirábamos ese ir y venir de la vida sin más pretensión que la de pasar el rato justo antes de la cena. Cuando terminábamos nuestro paquete, mi abuelo miraba su reloj plateado, que resaltaba con su piel morena y decía: es hora de irnos. Tocaba su pierna mala, como si con ese contacto la pusiese a punto y consiguiese aliviar la molestia o el leve dolor que le ocasionaba la rodilla y volvía a darme la mano. Su contacto, intenso, cálido, me hacía creer que era el niño más seguro, más grande y más fuerte del planeta.

La única vez que vi llorar a Pepe fue una tarde de inmenso calor, anuncio de un verano inminente. Recuerdo que me había comprado un enorme cucurucho con el que yo me peleaba para que no se derritiera y evitar empaparme de dulce. Mi abuelo devoraba su cigarro y fijaba su mirada en un punto perdido en su cabeza. Aquella mujer alta y morena que pasaba casi cada tarde con dos niños más o menos de mi edad se cruzó agarrada de un despampanante tipo, quizás un poco más joven que ella. Ahora entiendo todo. 

Fernan hace una breve pausa, traga saliva y disimula como puede el amago de lloro que aparece en sus ojos. 

¿Quieres una cerveza?—Me pregunta. Y yo afirmo con la cabeza aunque él me ignora. Se sienta en la cama y se pone sus boxers. Durante unos segundos permanece dándome la espalda. No decimos nada ninguno de los dos y se incorpora para salir a la cocina. Yo me mantengo desnuda apoyada en la almohada, ninguna tela protege mi piel.

Giro mi cabeza y observo cómo el aire que entra por la ventana hace mover la cortina en un armónico y romántico baile, dejando entrever el cielo azul cada tres segundos. En la calle se escuchan las voces de la chiquillada, el ruido del tráfico y algún valiente pájaro que se resiste a abandonar la ciudad, quizás porque sus alas están atrapadas en una claustrofóbica e injusta jaula.

Fernan me ofrece la bebida. Está tan fría que el primer sorbo me sienta de maravilla. Se ha quedado apoyado en el marco de la puerta. En una mano su botella y en la otra un pitillo recién liado. Nos admiramos fijamente. Me gusta estar desnuda ante él.

Entonces, —le digo continuando la conversación—, esa mujer del parque es Paquita. «

(…)

 ©Noelia Terrón

¿Te apetece un verano diferente? Cursos de verano y literatura

¿El verano es para descansar? La respuesta rotundamente es SÍ.

¿Pero qué entiende una mente creativa por descansar? ¿Qué es lo que hace que nuestras inquietudes conviertan el descanso en un momento de acción? ¿Te apetece un verano diferente?

Escuchar música a la sombra de un árbol tras una plácida pero cansada caminata.

Comer un helado divertido a la orilla del mar, dejando que el oleaje nos sirva de inspiración además de relajarnos.

Esa copa que nos hace trasnochar y sonreír en la compañía de quién queramos, nos toque madrugar o no.

¡SÍ! Definitivamente el verano nos para, ayudándonos a estar un poco más en contacto con nosotros mismos. Pero también nos empuja a estar inquietos.

Si te gusta estar activo y aprender a la vez que disfrutas, los cursos de verano son perfectos para ti. Un curso de cualquier temática. Pero yo voy a hablarte de cursos de verano y literatura, voy a recomendarte que hagas cursos relacionados con el mundo literario. Oferta hay mucha, pero voy a destacar un par de casos. En ambos, aunque con temáticas y dinámicas diferentes, vamos a disfrutar de los grandes.

  • El 15 de julio empieza en la UNED un curso online de dos días para conocer la figura (este año es el aniversario de los 100 años de su muerte) de uno de los escritores más ilustres de la literatura española y su relación, tanto en su obra como personalmente, con las mujeres: Benito Pérez Galdós.
Pérez Galdós y las mujeres de su época

En palabras de Fran­cisco Cáno­vas, autor de Vida, obra y compromiso. Benito Pérez Galdós «Él defen­día que la rege­ne­ra­ción de la socie­dad espa­ñola pasaba por que la mujer se empo­de­rase y ocu­pase el lugar que le corres­pon­día en la vida pública»

Quién no recuerda los personajes femeninos de su obra Fortunata y Jacinta, novela escrita en 1887, o los de su novela de 1876, Doña Perfecta. Solo por poner un par de ejemplos de muchos.

Siguiendo con el curso, vais a comprobar que son dos días intensísimos porque todas las aportaciones son muy interesantes. Como pista, solo deciros que la clausura del curso viene a cargo de Andrés Trapiello autor de novelas como Los amigos del crimen perfecto o ensayos como Las armas y las letras, además de otros géneros.

Puedes encontrar toda la información sobre el mismo en este enlace:

https://extension.uned.es/actividad/idactividad/22213

  • Otros cursos que os pueden interesar son los de la escuela de escritura creativa Fuentetaja. Durante los meses de verano ofrecen charlas, talleres, etc. a cargo de escritores reconocidos en el mundo de las letras españolas.

Mis recomendaciones (aunque todas las propuestas me parecen más que interesantes):

https://fuentetajaliteraria.com/talleres/taller/la-escritura-antes-de-la-escritura-andres-neuman-directo Si estás preparando tu primera novela.

https://fuentetajaliteraria.com/talleres/taller/escribir-el-presente-lorenzo-silva-directo Aprenderás a narrar de un grande, a través de sus recomendaciones de otros grandes

Así que, tienes material para disfrutar de la brisa del mar o el aire fresco de la montaña, aportando a tu verano ese color que a veces desechamos por parecer algo más serio y menos ocioso, como es el de seguir aprendiendo cuando el calor aprieta.

Lánzate a la piscina con muchas ideas y nuevos conocimientos en la cabeza.

Deseo que os haya gustado. Me encantará conocer vuestras opiniones sobre los cursos de verano

¡Muchas gracias por leerme, enamorados de la literatura!

©Noelia Terrón

Cortázar, tu mejor cuentista de relatos

¡Buenas tardes!

Hoy tengo muchísimas ganas de hablaros de mi afición por escribir relatos cortos y por supuesto por leerlos. Y no me ha costado nada encontrar un ejemplo de escritor de cuentos, que creo que fascina siempre. Los que me conocéis de hace tiempo sabéis lo muchísimo que me gusta Julio Cortázar y su Rayuela. En ese libro encontré un personaje tan carismático como La maga, al que rindo, como no podía ser de otra manera, un pequeño homenaje en mi novela De espaldas al mar (Te recuerdo que en breve saldrá a la venta en Amazon)

Pero más allá de esa maravillosa obra, Cortázar nos hace viajar con su lenguaje a través de un montón de cuentos o relatos cortos, que el supo escribir con la maestría de un cirujano. Y ahora que digo esto, cuento o relato corto, tengo que parar en seco ya que, una duda acaba de atravesar el mundo de mis ideas sin saber por qué.

¿Es lo mismo un relato corto que un cuento?

No sé si son géneros literarios distintos. Yo siempre he dicho que escribo relatos cortos, nunca me consideré una cuentista y tampoco me paré a pensar si realmente existe  una diferencia. Cuando me aficioné a los cuentos, me estrené con alguien tan mágico como Edgar Allan Poe (Sin tener en cuenta que desde muy pequeña mi libro favorito, no me iba a dormir sin haber leído uno de sus cuentos antes, era Los cuentos de los hermanos Grimm, de Círculo de lectores). Siempre tuve claro que leía cuentos, nunca relatos cortos o breves. Así me pasa con otros autores como pueden ser Roberto Bolaño o Borges.

¿Entonces por qué me surge ahora esta duda?

Pues me he puesto a buscar información al respecto y he encontrado un artículo súper interesante, de Sonia Martínez Martínez, que os invito a leer. Ya me contaréis en comentarios qué os parece.

Y ahora, vamos a lo que vamos. No os libráis.

Tanto si os gusta leer como escribir relato breve o cuento, considero que no podéis dejar de leer a este grande.

En este caso os comparto Casa tomada narrada directamente por él. Encuentro en este texto una técnica depurada y sobria, magistralmente mezclada con la intriga que genera gracias al denominado realismo mágico.

Escucharle es cautivador y sobrenatural. Como su cuento.

Hasta el próximo post, enamorados de la literatura