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Cuentos de los hermanos Grimm y una novela.

De espaldas al mar nace en Navidad

Navidad de 2020.

Cada loco con su tema.

Unos que sí, otros que no.

Unos pidiendo yates, otros rogando salud.

Unos que si el 2020 tal y otros que si el 2021 cuál…

Cuentos de los Hermanos Grimm, Círculo de Lectores, 1977

Y aquí estoy yo abrazada a un libro.

Hablando de él.

Recibiendo regalos que son libros.

Escribiéndolos.

No menos, ni más loca que los demás.

Me gustaría contaros una cosa, mi particular cuento de Navidad. Una anécdota que me ha alegrado las fiestas.

Empecé a leer desde muy pequeña.

Recuerdo un libro con especial atención. Mi madre nos lo compró a mi hermana y a mí. Se titulaba Cuentos de los hermanos Grimm, una edición de 1977. Tenía 4 años.

Cada noche me dormía leyendo un relato, cada día lo leía. Se convirtió en mi fiel compañero. No miento cuando os digo que el lomo quedó completamente deshilachado de tanto uso. Lo hice viejo muy pronto. Y él me hizo amar la lectura muy joven.

Hasta el ratoncito Pérez sabía de mi afición. Un año dejó debajo de la almohada una versión infantil de Las aventuras de Robinson Crusoe, de Daniel Defoe. Devorado. Pienso en él con mucho cariño también. Después de esos vinieron otros. Muchos.

A los 30 años (Sí, lo sé, me independicé muy tarde) cuando me marché de casa, llené cajas y cajas de libros. Otros se quedaron en las estanterías de mis padres. Pensaba que mi libro de los hermanos Grimm estaría allí.

Pero lo he buscado años después y ni rastro. Tampoco mi hermana se lo llevó para sus hijos, ni lo regalamos a ningún peque de la familia. Así que, lo di por desaparecido y lo busqué de segunda mano.

Wallapop fue mi aliado, allí lucía intacto. Para mi cumpleaños intenté que me lo regalaran y al final decidí comprármelo yo. Eso fue en junio. Pero finalmente lo dejé correr (A veces me cuesta tomar decisiones por tontas que parezcan).

Pensé que no era prioritario. Qué quizás más adelante.  Que era un capricho.

Hasta que hace unos días me volvió la morriña. Vi que todavía estaba disponible. Lo dejé pasar de nuevo, confiándome- si después de casi 6 meses seguía sin venderse no me lo iban a quitar en unos días, pensé. Cuando por fin me decidí, ya estaba reservado. Escribí al vendedor, le pedí que me confirmara si lo tenía disponible porque lo quería ya con total seguridad, deseando que la reserva se anulara. Entraba en la aplicación todos los días. El dueño no me contestaba. Dos días antes de Navidad estaba vendido. Me puse triste. He sido incapaz de encontrarlo en ningún otro lugar y he rastreado internet de arriba a abajo.

Anteayer mi hermana me hizo su regalo de Santo como cada año. Sí, el 25 es mi Santo 😝.

Cuando abrí el paquete aluciné ¡Era el libro! La que me lo había «robado» de wallapop era ella.

No os imagináis lo feliz que estoy. Y el culpable es un libro.

Ese “primer” libro es el origen de este que publico ahora, De espaldas al mar. Desde ayer podéis leerlo, si os place.

El enlace de acceso es este:

En un par de días lo tendrán los amantes del papel.

También tiene su historia, como todo en la vida. En algún momento os la contaré. Ciertamente el proceso creativo es como un embarazo de alto riesgo y este parto ha sido complicado. Por lo menos en mi caso. Sé que el resultado valdrá la pena y vosotros podéis participar de él.

El 2020 empezó con buenas expectativas. Duraron poco. Tenía pinta de que me dejaría aplastada como una colilla por el zapato de un gánster, con saña. Sin embargo, me atrevo a afirmar que este peculiar año ya no será para olvidar.

2020, gracias por esta tregua y este regalo doble.

2021, quiero besarte.

¡Felices Fiestas!

Gracias por leerme, enamorados de la literatura.

©Noelia Terrón

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